domingo, 21 de noviembre de 2010

PRÁCTICA 4: El miedo a los bárbaros


"El bárbaro es el que no habla mi lengua, luego ni tiene mi ley ni mi moral y es capaz de cualquier atrocidad." Quiero empezar con esta frase la práctica porque desde ella es facil hacerse una idea de lo que Tvetzan Todorov quiere transmitir con su libro. Desde los comienzos de la civilización siempre se ha tenido miedo a lo desconocido, sea lo que sea, fenómenos meteorológicos, catástrofes naturales, el día y la noche, los bárbaros y sus extrañas costumbres. Los "civilizados" han impuesto su pensamiento, sus formas y su visión del mundo sobre los demás y aunque los "bárbaros" hayan intentando sobrevivir a la, según mi visión, intolerante expansión de los civilizados sobre todo en tiempos imperiales, al final o se dejan "domesticar" o como cualquiera en su situación se mostrarían hostiles ante el intruso. Y eso es lo que creo que somos para muchos bárbaros, quizás no tanto ahora en los tiempos modernos, o quizás sí, pero de otra manera mas colateral y no a punta de pistola.

Los romanos y su papel indiscutible en la cultural de occidente son los que nos han dejado esta forma de ver el mundo como herencia, quizás de siglos de contienda; Civilización vs Barbarie. Ahora también cuando leo este fragmento del texto de Todorov reconozco que me siento parte de los civilizados que sí, soy consciente de mis tradiciones, pero rechazo muchas cosas de las otras culturas. No se si estoy en lo correcto porque parto desde mi ignorancia en temas socio culturales como estos pero, desde mi ética no puedo decir que una persona o sociedad es civilizada si comete según que actos, más dignos de bárbaros. Aunque claro, siempre me estaré contradiciendo en muchas cosas por mucho que trate de defender mi "bando", por decirlo de alguna manera, porque sea por donde sea siempre se violaran derechos humanos. Es cierto que para avanzar hacia un futuro prometedor deberíamos ver las diferencias culturales como experiencias enriquecedoras, pero si soy sincero, solo creo en que las respetaremos hasta cierto punto. La línea que no podremos pasar en la mayoría de los casos será la religión, y ellos jamás podrán pisar nuestra ley o nuestro valor del ser que son la base de los pilares de nuestra civilización occidental.

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